El antiguo cuartel del 27 Batallón de Infantería en Atoyac de Álvarez, Guerrero, comenzó una nueva etapa como sede de la primera oficina municipal de atención a víctimas de desaparición en el estado, inaugurada el domingo 30 de agosto de 2026.
El espacio, que actualmente alberga oficinas del ayuntamiento, fue señalado por familiares y organizaciones como un sitio relacionado con detenciones, tortura y desapariciones forzadas durante el periodo conocido como la Guerra Sucia.
Atención y acompañamiento para las familias
La nueva oficina ofrecerá apoyo psicológico, acompañamiento a familiares y coordinación para organizar búsquedas de personas desaparecidas. La iniciativa busca que las familias cuenten con un punto de atención cercano y con enlaces hacia las instituciones responsables de investigar y localizar a las víctimas.
La apertura se realizó en el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas y contó con la presencia de familiares, colectivos de búsqueda y organizaciones defensoras de los derechos humanos.
Un sitio marcado por la Guerra Sucia
El 27 Batallón de Infantería fue creado para combatir a la guerrilla encabezada por Lucio Cabañas Barrientos. De acuerdo con la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos en México, más de 600 personas fueron desaparecidas por el Ejército en Atoyac entre las décadas de 1960 y 1980.
Un informe oficial sobre la Guerra Sucia identifica el inmueble como un antiguo cuartel militar y documenta señalamientos de que el lugar habría funcionado como cárcel clandestina, además de posible sitio de disposición final de personas detenidas-desaparecidas.
El caso de Rosendo Radilla
Entre los casos vinculados con el antiguo cuartel se encuentra el de Rosendo Radilla Pacheco, campesino, compositor y exalcalde de Atoyac. Fue detenido el 25 de agosto de 1974 en un retén militar, cuando viajaba en autobús junto con su hijo, y posteriormente fue llevado al 27 Batallón de Infantería; desde entonces permanece desaparecido.
Durante la jornada también se presentó el libro “Moviendo Montañas”, escrito por hijas de personas desaparecidas. Para las familias, la apertura de la oficina representa una oportunidad para mantener activas las búsquedas y preservar la memoria de quienes fueron víctimas de la represión.
Las autoridades deberán definir los mecanismos de atención, acompañamiento y coordinación que permitan convertir el nuevo espacio en una herramienta permanente para las familias de Atoyac y de otras comunidades de la región.

