Un equipo de científicos del Instituto Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego desarrolló un método para evaluar la autenticidad de piezas antiguas de arcilla y cerámica mediante la huella que deja el campo magnético de la Tierra durante la cocción. El estudio fue publicado el 31 de agosto de 2026 en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
La técnica podría ser útil para museos, arqueólogos, historiadores y autoridades que investigan el comercio ilícito de antigüedades, el saqueo de sitios arqueológicos y la falsificación de piezas.
La huella magnética queda atrapada en la cerámica
Cuando la cerámica se cuece, las partículas de arcilla registran la dirección del campo magnético terrestre. Al enfriarse, las partículas más grandes conservan esa señal, conocida como magnetismo térmico remanente.
Las partículas más pequeñas, en cambio, mantienen señales que pueden fluctuar durante siglos. Este fenómeno, llamado magnetismo viscoso remanente, cambia de acuerdo con el tiempo transcurrido desde la fabricación de la pieza.
El calentamiento permite distinguir piezas antiguas y modernas
Para comprobar el método, los investigadores analizaron objetos de cerámica con miles de años de antigüedad, piezas modernas adquiridas en tiendas de recuerdos de Jerusalén y ejemplares identificados como falsificaciones. Después, calentaron las muestras de forma gradual, comenzando a 50 grados Celsius.
Los resultados indicaron que, en piezas con más de mil años de antigüedad, el magnetismo viscoso solo desaparece cuando la muestra supera los 112 grados Celsius. En las piezas modernas, esa señal se pierde a temperaturas más bajas.
El equipo combinó las pruebas de laboratorio con modelos micromagnéticos para establecer el umbral de temperatura y explicar cómo evolucionan las señales magnéticas dentro de la arcilla.
Una herramienta para investigaciones sobre patrimonio
Los investigadores plantean aplicar el procedimiento a objetos cuya autenticidad es cuestionada en museos de distintas partes del mundo. También consideran que sus resultados podrían utilizarse como evidencia técnica en procesos judiciales relacionados con presuntas falsificaciones.
La técnica no sustituye otros análisis arqueológicos o de conservación, pero ofrece una forma adicional de estudiar la antigüedad de la cerámica sin depender únicamente de su apariencia o de la documentación asociada a la pieza.

