Fuerzas de Estados Unidos bombardearon el domingo 30 de agosto de 2026 dos lanzaderas de la Guardia Revolucionaria Islámica en la isla iraní de Larak, ubicada en el estrecho de Ormuz. Horas después, Irán respondió con misiles contra instalaciones estadounidenses en Jordania y afirmó haber atacado objetivos vinculados con Estados Unidos en Emiratos Árabes Unidos.
El intercambio representa la primera confrontación militar directa entre Washington y Teherán desde finales de julio y eleva nuevamente la tensión en una zona estratégica para el transporte marítimo y energético internacional.
El ataque estadounidense en Larak
La operación estadounidense fue descrita como una acción limitada y de precisión contra dos plataformas preparadas para lanzar cohetes con minas marinas hacia el estrecho de Ormuz. La medida ocurrió después de que fuerzas estadounidenses detectaran preparativos de la Guardia Revolucionaria para colocar explosivos en rutas de navegación.
El estrecho de Ormuz es una vía marítima clave para el comercio internacional de petróleo. La posibilidad de nuevas minas ha aumentado la preocupación por la seguridad de los buques y por una eventual interrupción del tránsito en la región.
Irán anuncia represalias
La Guardia Revolucionaria iraní informó que lanzó misiles contra dos bases estadounidenses en Jordania. Las autoridades jordanas señalaron que sus defensas aéreas interceptaron ocho misiles dentro de su espacio aéreo y que no se registraron daños ni víctimas por esos proyectiles.
Irán también afirmó haber realizado ataques con drones contra la base aérea de Al Minhad, en Emiratos Árabes Unidos. La información sobre los daños en ese punto no estaba confirmada de manera independiente al momento de los reportes.
En Irán se reportaron personas muertas y heridas tras el bombardeo en Larak, aunque las cifras difundidas por autoridades iraníes no habían sido verificadas de forma independiente.
Trump defiende la nueva ofensiva
El presidente Donald Trump defendió la operación estadounidense y volvió a acusar a Irán de ser el principal Estado patrocinador del terrorismo. También sostuvo que Teherán no debe obtener un arma nuclear, aunque no presentó pruebas públicas para respaldar sus afirmaciones.
El líder supremo iraní, ayatolá Mojtaba Jamenei, llamó a los gobiernos del golfo Pérsico a identificar a su “verdadero enemigo” y señaló a Estados Unidos e Israel como adversarios de la región. Sus declaraciones fueron difundidas durante las celebraciones por el aniversario del nacimiento del profeta Mahoma.
El nuevo cruce de ataques ocurre mientras persiste la guerra iniciada a finales de febrero y después de más de un mes de relativa pausa en las acciones militares directas. La respuesta iraní y la disputa por el control y la seguridad del estrecho de Ormuz mantienen abierta la posibilidad de una nueva escalada regional.

