Familiares de personas desaparecidas y colectivos de búsqueda realizaron el domingo 30 de agosto una jornada nacional de protesta con motivo del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. En Ciudad de México, las actividades incluyeron la colocación de más de 2 mil 300 fichas de búsqueda, una marcha del Ángel de la Independencia hacia el Zócalo y actos conmemorativos en la Glorieta del Ahuehuete.
La movilización reunió a madres, padres, hijas, esposas y otros familiares procedentes de distintos estados, quienes reclamaron investigaciones efectivas, verdad, justicia y la localización con vida de quienes permanecen desaparecidos. Las protestas también se extendieron a entidades como Puebla, donde familias buscadoras marcharon por el Centro Histórico con la misma exigencia de resultados.
Exigen resultados más allá de los registros
Agrupadas en el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México, más de 90 organizaciones señalaron que los avances jurídicos, los registros y los protocolos deben traducirse en acciones concretas para encontrar a las víctimas. Durante la jornada, Adela Alvarado, madre de Mónica Alejandrina, estudiante desaparecida en 2004, pidió a autoridades federales, estatales y municipales, fiscalías, comisiones de búsqueda, instituciones forenses y al Poder Judicial dejar de administrar la crisis y comenzar a erradicarla.
Un registro no encuentra a una persona; un expediente no sustituye una investigación; una recomendación no transforma la realidad si no se cumple.
La jornada comenzó desde las primeras horas del domingo y se prolongó durante aproximadamente 12 horas. En la Glorieta del Ahuehuete, nombrada por las familias como la Glorieta de las y los desaparecidos, se realizaron una misa ecuménica, una velada y la pega masiva de fichas con los datos de personas ausentes.
Una exigencia presente en distintos estados
Las movilizaciones reunieron fotografías, pancartas y fichas de búsqueda para mantener visibles los rostros y nombres de quienes siguen ausentes. En distintas ciudades del país, los colectivos exigieron que las autoridades refuercen las labores de búsqueda y atiendan las investigaciones pendientes con prontitud.
Para las familias, la conmemoración del 30 de agosto no representa únicamente un acto de memoria, sino una oportunidad para insistir en que cada expediente corresponde a una persona y a una comunidad que continúa esperando respuestas. El reclamo central se mantuvo durante toda la jornada: encontrarles con vida, garantizar justicia y evitar que la ausencia quede reducida a una cifra.

