El Reino Unido reafirmó el viernes 4 de septiembre de 2026 que las Islas Malvinas son británicas, en respuesta al nuevo reclamo de soberanía del presidente argentino Javier Milei, quien anunció sanciones contra empresas petroleras vinculadas con operaciones en el archipiélago y la construcción de una base naval en Tierra del Fuego.
La respuesta británica llegó después de que Milei afirmara en un mensaje transmitido por cadena nacional que existen “vientos de cambio” favorables a la posición argentina, tras declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre una posible revisión de la postura tradicional de Washington frente a la disputa.
El ministro británico de Asuntos Exteriores, Ed Miliband, sostuvo que las islas “son británicas y seguirán siéndolo” porque esa es la voluntad mayoritaria de sus habitantes. El ministro de Defensa, Wes Streeting, también defendió que los isleños eligen ser británicos y calificó de inquebrantable el compromiso del Reino Unido con el archipiélago.
Disputa por la explotación petrolera
El mensaje de Milei estuvo relacionado con el proyecto petrolero Sea Lion, impulsado por la empresa británica Rockhopper Exploration y la israelí Navitas Petroleum en aguas ubicadas al norte de las islas. El mandatario argentino advirtió que su gobierno sancionará a compañías que operen en la zona sin autorización de Argentina.
Milei también anunció la creación de una base naval en la provincia de Tierra del Fuego, ubicada en el extremo sur de Argentina y próxima al archipiélago del Atlántico Sur. Sus declaraciones elevaron la tensión diplomática en torno a una disputa que permanece abierta desde hace décadas.
Una controversia con antecedentes militares y diplomáticos
Argentina y el Reino Unido libraron una guerra por las islas en 1982, conflicto que terminó después de 74 días con la rendición argentina. Murieron 649 argentinos y 255 británicos, de acuerdo con los antecedentes citados en el debate sobre la soberanía del territorio.
La Organización de las Naciones Unidas reconoce la existencia de una disputa de soberanía y ha llamado a ambos países a resolverla mediante negociaciones pacíficas. Mientras Argentina utiliza el nombre Malvinas, el Reino Unido y otros países emplean la denominación Falkland Islands.
El intercambio de declaraciones ocurre mientras aumentan las expectativas sobre la exploración petrolera en la zona y Washington vuelve a referirse públicamente a su posición frente al diferendo. Por ahora, Londres mantiene su control administrativo sobre las islas y Argentina sostiene su reclamo territorial.

