A casi un año de la instalación de la primera Suprema Corte de Justicia de la Nación integrada por voto popular en México, el podcast de Ana Paula Ordorica plantea si el nuevo modelo cumplió la promesa de construir una justicia más accesible, cercana a la ciudadanía, eficaz e independiente.
En el episodio participa Yussef Núñez, subdirector de consultoría para EMPRA, quien aborda los resultados y desafíos de la nueva integración del máximo tribunal. La conversación examina los cambios institucionales y el desempeño de la Corte después de la reforma judicial.
Una transformación con resultados contrastantes
La nueva Corte comenzó funciones el 1 de septiembre de 2025, luego de la elección judicial celebrada en México. El Pleno quedó integrado por nueve ministras y ministros, con una estructura que concentró en un solo órgano los asuntos que antes resolvían el Pleno y las dos Salas.
La Suprema Corte informó que entre septiembre de 2025 y enero de 2026 resolvió 898 asuntos en 64 sesiones, con un promedio de 14 resoluciones por sesión. El tribunal también sostuvo que la nueva integración amplió la deliberación colegiada al involucrar a las nueve ponencias en todos los asuntos.
Sin embargo, el balance del primer año también ha generado cuestionamientos por el rezago en casos relevantes y por las tensiones internas del Pleno. Entre los temas pendientes se encuentran asuntos fiscales, la prisión preventiva oficiosa y la muerte digna, de acuerdo con reportes publicados durante el aniversario de la nueva integración.
La promesa de acercar la justicia
La reforma judicial presentó la elección popular de ministras, ministros, magistraturas y juzgados como una vía para acercar el Poder Judicial a la población y atender a sectores que históricamente han enfrentado exclusión o dificultades para acceder a la justicia.
El episodio pone esa promesa bajo revisión y pregunta si la legitimidad obtenida en las urnas se ha traducido en decisiones más comprensibles, oportunas y cercanas para las personas. También plantea el desafío de preservar la independencia judicial dentro de un modelo con mayor exposición política.
A casi un año de su instalación, la nueva Suprema Corte enfrenta el reto de demostrar que el cambio en la forma de elegir a sus integrantes puede reflejarse en una mejor impartición de justicia. El análisis de Ana Paula Ordorica y Yussef Núñez ofrece elementos para valorar los avances, las limitaciones y los pendientes de esta nueva etapa.

